Dr. Oscar Vargas-Machuca E. MD
Dr. Oscar Vargas-Machuca E., M.D., descubrió Alen & Eveliza a mediados de los años 70.
|
|
El descubrimiento de Alen y Eveliza (pagina 2)
Soy un médico clínico que ha practicado la medicina convencional por 30 años y que está muy relacionado con la medicina holística.
A través de la práctica profesional, he visto el dolor humano causado por diferentes enfermedades como problemas involutivos,
degenerativos, proliferativos y problemas parasitarios e infecciones en una comunidad humana que vive en el centro de la Repüblica del Ecuador.
Dentro de esta amplia variedad a veces encontramos que hay un modelo persistente de problemas de salud que es
recurrente de manera constante y que se vuelve peor de forma alarmante a partir de los 30 o 35 años. Estos arrolladores
problemas de salud se han relacionado con diversas causas como la falta de prácticas apropiadas de higiene y dietética,
sustancias tóxicas como el alcohol y el tabaco, condiciones de vida en sitios densamente poblados y promiscuidad, comida
contaminada con bajo valor nutricional, sustancias tóxicas en el ambiente originadas en la polución del aire y del agua.
Tal diversidad de problemas no puede ser solucionada solo por medio del consejo médico, diagnóstico y un tratamiento
apropiado. Lo impactante es que la medicina no puede eliminar estos problemas de salud, sin importar cuanto lo intente y
ni siquiera llegar a un estándar promedio de buena salud y bienestar püblico, a pesar de los grandes proyectos y de la ayuda médica aceptable.
Ni siquiera la medicina moderna es suficientemente buena
Esta situación presenta un mal escenario en tanto y en cuanto la medicina no puede, paradójicamente proveer el consuelo necesario, como se puede ver. El médico enfrenta circunstancias difíciles y para corregirlas, basa su tratamiento solo en algunos resultados del laboratorio clínico con muy poca ayuda de los otros exámenes como rayos X y el arsenal terapéutico de pequeño tamaño. Sin embargo algunas veces el médico puede vencer una variedad de problemas de salud de largo plazo, que tienen síntomas y signos tan diferentes que incluso es difícil para la ciencia más moderna y avanzada, disponible en países de alto nivel científico, donde los beneficios son todavía mediocres a pesar de los resultados de la investigación, tanto en relación con el diagnóstico como en el tratamiento.
Lo que es peor no podemos jamás decirle al paciente: "usted está curado y si sigue mis consejos probablemente nunca más se enfermará". Si alguna vez recurrimos a esta frase, el paciente no lo tomará en serio pues él sabe por experiencia que tarde o temprano deberá regresar al hospital con la misma enfermedad o con otras que hubiera adquirido.
Visto de la perspectiva de esta experiencia, la práctica médica parece poco prometedora y para el practicante representa una pesada carga de ansiedad que a pesar de estar llena de buenas intenciones, no incluye una práctica profesional satisfactoria. ¿Puede el físico reducionista no llevar al enfermo hacia una vida estable y saludable a través de los años y proveerle de un cuerpo sano incluso a edad avanzada así? como un final decente de su vida, en lugar de sufrir enfermedades, que como eufemismo, son llamadas "degenerativas". Significando por esto que debemos aceptarlas de manera irreversible como un costo natural por la supervivencia prolongada etiquetándolas con nombres como artritis, artrosis, arteriosclerosis, hipertensión, diabetes, obesidad, enfisemas, deficiencia cardio-respiratoria, nefritis, nefrosis, sordera, cataratas, etc. En otras palabras, la patología está llena de las llamadas enfermedades de edad avanzada que la medicina apenas puede manejar, limitándose a la acción paliativa terapéutica, administrada ya sea en clínicas o en hospitales.
Con respecto a mi práctica, la experiencia médica despertó en mí la curiosidad por descubrir si nuestra especie debe estar periódicamente sujeta a enfermedades muy diferentes, solo mejoradas por la medicina convencional a través del apuntalamiento (no la cura) del enfermo con drogas variadas para ayudarlo a alcanzar la edad avanzada. También podemos pensar que nuestra especie se está moviendo sin esperanza hacia la extinción, por la degradación de su potencial genético, un destino que no puede ser evitado a pesar de la dura lucha de la ciencia médica convencional. Esta y otras conclusiones podemos obtener pero siempre estaríamos en medio de una situación deprimente.
Podemos abordar el problema desde una perspectiva diferente como la de interpretar ampliamente la eficiencia de la maquinaria humana en referencia a sus imperfecciones generales y su comportamiento en un ambiente artificial al cual no pertenece; podemos expandir nuestro conocimiento de la bioquímica, afortunadamente ya extensa, y aprovechar esta ciencia por medio de la interpretación práctica y consciente de ese mecanismo complejo y global llamado vida, o aün mejor vida saludable.
Descubriendo a través de la investigación
A través de la investigación llevada a cabo en la parte central de nuestro país, mi esposa y yo nos fuimos dando gradualmente cuenta de que había un denominador comün entre todos los pacientes. Exhibían un déficit nutricional persistente, debido al hecho de que la mayoría de personas no consume la cantidad apropiada de nutrientes, por lo tanto su cuerpo se deteriora gradualmente a través de los años. Claro que esta observación es muy conocida, no se necesita ser un nutricionista para saberlo, así que el siguiente paso sería concluir que este fenómeno ocurre solo en las clases sociales extremamente pobres. En este caso, las personas de buena posición deberían gozar de buena salud.
Decidimos probar si ésta simple hipótesis se podía aplicar indiscriminadamente. Para el efecto estudiamos algunos grupos humanos tanto del campo como de la ciudad.
En principio investigamos por algunos meses para aceptar o rechazar la hipótesis, y descubrimos una circunstancia muy extraña: los grupos humanos de buena posición, sufrían de enfermedades involutivas, degenerativas e incluso proliferativas más frecuentemente que los grupos humanos menos privilegiados.
Esta paradoja particular nos llevó a realizar un estudio mucho más profundo para explicar científicamente estos resultados contradictorios.
Iniciamos realizando investigaciones en diferentes grupos humanos, localizados en el campo y en la ciudad. EL primer grupo puede ser llamado el grupo urbano, constituido de personas bien alimentadas gracias a su alto estándar de vida y sus ingresos elevados. El otro grupo humano, ubicado en el campo, será llamado rural, teniendo menos ingresos y condiciones de vida menos confortables.
El proyecto de investigación comprendería un examen clínico general con atención a signos externos y un gran control bioquímico compuesto de 17 pruebas además de controles de orina y heces. Los pacientes urbanos vendrían al consultorio, pero para los pacientes rurales teníamos que ir a Telimbela, provincia de Bolívar, a 130 km de la civilización donde viajamos con una camioneta equipada con un laboratorio clínico móvil.
Los pacientes urbanos tienen más complicaciones de salud
Después de dos de investigación y muchos datos recogidos, confirmamos indiscutiblemente que la población urbana presenta mayores complicaciones de salud que la población rural, que los desórdenes orgánicos tienen en su mayoría un carácter metabólico y que hablando de manera general, los pacientes urbanos habían envejecido más que sus edades cronológicas a diferencia del grupo rural donde los signos de la edad aparecían después. En la población rural, la mayoría de las enfermedades se relacionaban con el parasitismo, accidentes de trabajo, y en la mayoría de los casos, las enfermedades se relacionaban con la ingestión de alcohol de mala calidad que destruía sobre todo el hígado y el cerebro. Además su dieta era pobre en proteínas.
Pero lo más extraño de este estudio es que a pesar de la pobre situación económica de estos pueblos rurales, y a pesar de prácticas sociales tan dañinas como el consumo de alcohol, las enfermedades no eran tan críticas y eran usualmente superadas sin la ayuda de la medicina convencional. Sobre todo las mujeres, que no fuman o consumen alcohol, disfrutan de una salud sobresaliente. En general llevan una vida libre de enfermedades, obesidad, artritis, arteriosclerosis y diabetes. La mayoría muere a edad avanzada con todas sus capacidades y sentidos como la visión, el oído, el olfato, tacto y el gusto que están sorprendentemente bien preservados.
Un aspecto muy interesante fue descubierto a través de estos estudios: a saber, la acción endocrina es predominante en estos pueblos rurales, en personas dedicadas a la agricultura, donde la acción dominante de la hormona somatotrópica se hizo evidente, siendo por lo tanto, caracterizado como un dependiente de la hormona somatotrópica.
La población humana en estudio en el área urbana donde la nutrición recae principalmente en azùcares y almidones muestra un estado bioquímico de especial inestabilidad en los niveles de glucosa de la sangre, con un marcado incremento y disminución de insulina lo que da origen a un estado de desequilibrio homeoestático. Este grupo fue llamado el dependiente de insulina endógena.
Dada esta interesante situación, enfocamos nuestra investigación en el estudio de la nutrición para descubrir qué factor o factores se habían perdido y cuanta influencia tiene sobre la salud. Esta büsqueda intentaba encontrar si lo que nos hacía falta era la proteína necesaria convertida en aminoácidos o que otros elementos se habían perdido en nuestra comida cuya falta nos acarreaba estos problemas de salud, así como que sustancias tóxicas del ambiente, ya sea en el agua o en el aire podrían tener un papel en lo mismo. En resumen, nuestra investigación futura parecía muy difícil en la intención de descubrir el verdadero factor desconocido en este importante problema.
Qué se había perdido?
Comenzamos el estudio con la exploración de 4 elementos esenciales: selenio, molibdeno, zinc y metionina, un aminoácido que contiene azufre. Pero pronto descubrimos que las personas no solo eran deficientes en esos elementos sino que en términos generales, la falta de factores esenciales era completamente al azar y muy diversa. En general los pacientes evidenciaban un estado de deficiencia polisindrómico, diversificado de acuerdo a la exploración que realizamos en los diferentes estratos sociales. Sin embargo encontramos deficiencia de proteínas en algunos casos, insuficiencia vitamínica en otros y falta de minerales en grupos especiales. Había una caída importante en el consumo de calorías (carbohidratos y grasas) en otros pacientes. El complejo panorama nos llevó a un callejón sin salida dado que no podíamos tabular los diferentes síndromes y agruparlos de manera estadística, porque todos los pacientes manifestaban deficiencias interrelacionadas, mostrando síntomas y signos muy confusos.
Todos estos resultados anómalos nos llevaron a creer que el estudio parcial de las deficiencias nutricionales podría no realizarse en seres humanos, sino que debería expandir nuestro estudio hacia, por ejemplo animales donde podríamos regular e incluso eliminar factores nutritivos esenciales sin preocupaciones éticas, para así observar los cambio somáticos observados por una especie en estudio, tanto en su aspecto externo como en sus órganos internos. Para alcanzar este objetivo, compramos una granja de 5 hectáreas (1 hectárea = 2.471 acres) en el área de Patate, Provincia de Tungurahua, a 35 km de la ciudad de Ambato. Grandes cobertizos especiales fueron construidos para albergar 5000 pollos, la especie escogida para la investigación. Las razones para escoger esta especie fueron en primer lugar que estos animales crecen relativamente rápido y podemos tener información muy específica en los cambios somáticos en las 8 semanas, y en segundo lugar cuando la investigación fuese completada, los animales podían ser vendidos en el mercado para así poder financiar la investigación que de otro modo habría sido muy costosa. También se construyeron cobertizos para alrededor de 100 a 200 especímenes de conejos y cuyes.
En este estudio intentamos controlar la supresión de diferentes factores esenciales de modo sistemático y progresivo así como controlar el incremento de tales elementos para verificar las transformaciones en la situación de la salud de los animales, pudiendo seguir los diferentes efectos producidos por estos cambios.
Manejar los animales, controlar su alimentación y sus enfermedades resulto tan aburrido, difícil y complicado que ocupó todo nuestro tiempo y nos permitió tener un contacto muy cercano con ellos de modo que no podíamos perdernos el más pequeño cambio en su comportamiento y aspecto físico, el peso, la exploración de la piel y de las plumas, la potencia muscular y otras manifestaciones neurogénicas eran controladas y tabuladas varias veces al día.
Después de cinco años de trabajo, recogimos datos estadísticos que mostraban las diferentes insuficiencias presentadas en cada pollo que serían fácilmente comparadas con los signos y los síntomas presentados por la especie humana.
La mala salud está conectada con la dieta
En conclusión las diferentes deficiencias nutricionales dan como resultado la variedad de problemas de salud que todos conocemos; el nümero de enfermedades infecciosas ya sea viral o bacterial, se incrementó en nuestros animales, y desordenes involutivos o degenerativos se fueron mostrando rápidamente. Podíamos crear animales con muy mala salud con una corta expectativa de vida de acuerdo a nuestra voluntad, simplemente por medio de la reducción de la cantidad de ciertos elementos esenciales en su dieta.
Una vez que obtuvimos el conocimiento de que la salud-enfermedad estaban relacionada a una dieta no satisfactoria, decidimos explorar más suministrando a los animales la llamada "buena comida". Comenzamos a alimentarlos con muchas vitaminas, proteínas, grasas, minerales y compuestos calóricos. No fue sino hasta después de unos meses que nos dimos cuenta de algo extraño: aün cuando los animales se habían vuelto fuertes, robustos y que las enfermedades habían obviamente decrecido, nos dimos cuenta que aproximadamente en la 6ta semana, los animales cambiaron su metabolismo, convirtiéndose en voraces y engordando rápidamente, su corazón se debilitó y algunas murieron de diabetes o por muerte repentina.
Esta consecuencia extraña y paradójica nos llevó a creer que la dieta que les estabamos suministrando no tenía los nutrientes necesarios o que su proporción no estaba perfectamente balanceada a pesar de que habíamos seguido al pie de la letra las instrucciones de los manuales de crianza de pollos.
Por supuesto que alguien con sentido crítico puede decir que las observaciones fueron el resultado de deficiencias nutricionales bien conocidas y que el manejo de la comida no fue el apropiado. Sin embargo, las mismas acciones se tomaron en otras granjas de pollos y los resultados fueron los mismos.
En vista de esta situación, decidimos producir una clase de comida, cuyos nutrientes estarían en un perfecto estado natural. Así fue que se extrajeron proteínas de algunos cereales, el almidón fue eliminado para degradar las moléculas de proteína hacia límites más digeribles, por medio de procedimientos especiales. Se obtuvieron vitaminas por medio de la fermentación de varias sustancias vegetales hasta el punto de poder ser llamadas provitaminas, permitiendo de este modo que las bacterias intestinales las conviertan en vitaminas ütiles. Se obtuvieron minerales de diferentes fuentes naturales como el fósforo a partir de huesos. Los otros macrominerales eran fáciles de obtener, no así los microminerales.
Comenzando con ideas simples recomendadas por las experiencias de otros autores, combinamos: fosfatos, óxidos, carbonatos y nitratos de elementos de diferentes orígenes. El resultado fue terrible dado que la dosificación debía estar dentro de unos límites muy específicos; solo unos pocos miligramos de desviación podrían causar un efecto altamente letal, lo cual se mostró en los miles de pollos muertos a lo largo de los meses de este tratamiento.
El experimento nos enseñó que la naturaleza no trabaja con simples compuestos moleculares sino con otros extremadamente complejos. Esto nos forzó a usar sustancias vegetales que contienen algunos elementos de diferente origen. Después de estudiar algunas especies de plantas, encontramos que las más adecuadas para nuestro propósito eran las algas marinas. Hicimos investigaciones en cientos de ellas y escogimos las algas marinas durvillea padina y gelidium bory, que fueron procesadas y concentradas por métodos especiales y nos dio el compuesto con moléculas de microelementos en uniones altamente relacionadas.
Descubriendo la fuente correcta
Los carbohidratos fueron reducidos, usamos grasa animal, no vegetal. Cuando este tipo de comida estuvo lista (esto tomó alrededor de 2 años) se la dimos a los animales con resultados espectaculares, pollos, conejos y cuyes no mostraron marcas de deficiencia nutricional y la dosificación del polvo mineralizado podía ser completamente libre. Aün ingiriéndola en gran cantidad no se encontró toxicidad.
En este punto consideramos que habíamos obtenido un nutriente importante el cual desde un punto de vista muy simplista no era otra cosa que comida altamente concentrada que produjo resultados aparentemente milagrosos. Nunca habíamos visto pollos con tal desarrollo físico, a la octava semana tenían un peso promedio de 7 a 8 libras, su relación grasa-müsculo era sorprendente. Ya no había pollos obesos como los que obtuvimos al inicio del experimento, sino animales que exhibían una masa muscular abundante y proporcionada. Las frecuentes y diversas enfermedades que se presentaron en el control previo desaparecieron; infecciones, fiebre alta, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad de pullorum, cólera, laringotraqueitis, leucosis complejas, aspergilosis (incluso parasitarias como las coccidiosis, hectoparasitosis y helminthiasis) desaparecieron. Incluso las micloplasmosis fueron controladas con pequeñas dosis de antibióticos. Las deficiencias de vitaminas y enfermedades como las de pereoral y toxicosis alimenticia tan comunes anteriormente ya no se manifestaron. Estas condiciones importantes prevalecieron por un largo período incluso cuando los animales fueron expuestos a ambientes adversos como calor o frío privación de agua o estados de gran tensión neurogénica. Todas estas circumstancias no aumentaron los riesgos de estrés que habían sido tan comunes anteriormente.
Un experimento remarcable
Después llevamos a cabo un experimento interesante: compramos gallinas de puesta descartadas por granjas de pollos porque habían terminado su ciclo de puesta. Fueron sometidas a nuestra nueva dieta y pronto aparecieron los cambios somáticos. Fue interesante ver como animales flacos casi sin plumas y en condiciones terriblemente pobres se convirtieron en vivaces, les crecieron nuevas plumas, mejoraron sus uñas y picos, ganaron peso, condición física y toda una nueva e ilustrada vitalidad. Sorprendentemente, también volvieron a poner huevos de manera regular durante un año o más. Esto demostró que los animales habían sufrido un verdadero rejuvenecimiento.
Dados estos resultados sorprendentes y sobresalientes, obtenidos durante 5 años de trabajo en la granja, habiendo completado el experimento nutricional en estudio así como la recolección de los esfuerzos teóricos y prácticos involucrados, nos sentimos listos para nuestra siguiente aventura; hacer que este alimento se adapte al ser humano.
Una vez que la investigación en la granja fue completada, después de haber probado sin fin, el valor nutricional ünico del nutriente que habíamos encontrado, el siguiente paso fue hacerlo apropiado para el uso humano, pero con l as características y ventajas que habíamos notado en casi 150.000 pollos, cientos de conejos y cuyes que habíamos usado para nuestra investigación en 5 años de experimentación.
El compuesto que aün no se llamaba Alen (Comida especial y natural) tenía que tener ciertas características: tenía que ser completamente natural, tener toda la capacidad nutricional de entropía negativa, tener un sabor (si no agradable) al menos tolerable, de fácil manejo, estable y con un alto grado de esterilización.
Pasamos 7 años para la consecución de esta tarea, demasiado tiempo para un lector tal vez, pero tuvimos que enfrentar algunas dificultades, algunas parecían insuperables en el momento, dado que el compuesto era muy inestable y sus componentes se degradaban fácilmente en el proceso de preparación. Tuvimos que resolver algunos problemas industriales, como la selección del grano y del alga marina, la hidrolización, fermentación, punto térmico de degradación, concentración, cernido, etc. Esto es procesos físicos, químicos y biológicos que se convirtieron en secretos industriales en la mayor parte.
Dr. Oscar Vargas-Machuca E., M.D.
|
|